Vivir sin sexo

Vivir sin Sexo

Por Mariela Tesler, especialista en pareja y sexualidad

 

¿Quién dijo que el sexo es el fin que, entrada la adultez, todos perseguimos?

Desde siempre se ha hablado de la pareja y el vínculo sexual que se forma como parte lógica y natural de cualquier relación. Con o sin compromiso, de paso, con ganas o por el mero hecho de sumar historias; la práctica sexual pareciera ser un ingrediente fundamental de la vida de todos los días.

Sin embargo, existen muchas personas que, no porque no tengan la oportunidad, sino porque ese es su deseo, han dejado de tener sexo como una elección de vida. Podrás estar de acuerdo o no, pero que existen, existen…

En algunos casos la creencia es que la intimidad es mucho más fuerte si se nutre sólo de amor y cariño. Sin actividad sexual hay menos complicaciones y son felices sin potenciar ese deseo carnal.

En otros, con algunas malas experiencias pasadas, la marca es tan profunda que lo que menos se quiere es volver a sufrir…La persona trata de evitar “tentaciones”. Evade momentos a solas con una persona con la cual comienzan a sentir atracción de piel. Realizan deportes en demasía para calmar esa necesidad de “descarga”; no leen ni miran películas eróticas y prefieren no tocar temas determinados.

También se encuentran las mujeres que conciben el sexo como mero acto original de procreación. Una vez que tuvieron a sus hijos, sienten que ya no “necesitan” nada más. El sexo carnal, disfrutable, sentido no forma parte de sus objetivos y se ve anulado por la falta excusa de tiempo, excusa de los niños en la casa o cansancio del día. Relaciones? Para qué? Ya tuve mis hijos. Listo.

Como todo, siempre buscamos ponerle un rótulo a las acciones.

Aún hay debates sobre la si Asexualidad es una orientación sexual. A muchos les cuesta creer que tanto un varón o una mujer elijan no manifestar su sexualidad.

Definitivamente se la define diferente de una abstinencia sexual o del celibato, que suelen ser motivadas principalmente por creencias religiosas o personales.

Entendamos que todos debemos perseguir nuestro bienestar. Muchas veces no coincide con el patrón social permitido “normal”. No por ello debe ser condenado o tratado de inferior manera. Cada quién tiene el derecho de sentir lo que su cuerpo y alma le pidan para ser feliz.

 

Mariela Tesler, especialista en pareja y sexualidad

Directora de Isabellina

www.isabellina.com.ar

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